El primer documento moderno que se conserva sobre esta leyenda es un panfleto de cuatro hojas llamado Kurtze Beschreibung und Erzählung von einem Juden mit Namen Ahasverus (Breve descripción y relato de un judío de nombre Ahasverus), impreso en Leiden en 1602 por Christoff Crutzer. Sin embargo, no hay registro de ningún impresor con ese nombre en los archivos de Leiden, por lo que se supone que este nombre es un Seudonimo.

La leyenda se extendió rápidamente por Alemania; no menos de ocho ediciones diferentes de la leyenda aparecieron durante ese mismo año, y antes del fin del siglo XVIII había al menos 40 variantes en ediciones diferentes. Se conocen 8 ediciones en neerlandés y la primera versión en francés apareció en Burdeos en 1609. La primera versión inglesa fue una parodia de 1625 (Jacobs and Wolf, "Bibliotheca Anglo-Judaica", p. 44, No. 221). También se conocen versiones en danés, checo y sueco.

Según L. Neubaur, la leyenda se inspiró en las palabras encontradas en el Evangelio de Mateo 16:28:

Yo os aseguro: entre los aquí presentes hay algunos que no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre venir en su Reino.

Esta cita figuraba en el panfleto original de 1602. Hay quienes aplican el pasaje citado a San Juan, basándose en un pasaje de su propio Evangelio, concretamente 21:20-23:

Pedro se vuelve y ve siguiéndoles detrás, al discípulo a quién Jesús amaba, que además durante la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?» Viéndole Pedro, dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?» Jesús le respondió: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te importa? Tú, sígueme.» Corrió, pues, entre los hermanos la voz de que este discípulo no moriría. Pero Jesús no había dicho a Pedro: «No morirá», sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga.»

Otra versión dice que Malco, el asistente del Sumo Sacerdote, al que San Pedro le cortó la oreja, es el Judío Errante. Juan 18:10.

Un precedente del relato del Judío Errante es la leyenda aparecida en el Flores Historiarum de Roger de Wendover, publicado en 1228. Un arzobispo armenio que visitaba Inglaterra relató que se había encontrado con José de Arimatea, bajo el nombre de Cartaphilus; éste le contó que había apurado a Jesús durante la crucifixión, y este le respondió "iré más rápido, pero tú deberás esperar hasta que yo regrese".

El monje inglés Matthaeus Parisienses, del siglo XIII, recoge esta leyenda en su Chronica maiora, quien otra vez recoge el supuesto relato de un obispo armenio que llega a Inglaterra. Narra éste la historia de un ermitaño que sería un criado de Pilatos castigado por Jesús, porque, al verle pasar, cargado con la cruz, le dice que vaya rápido. Jesús replica que él se irá, pero aquel criado le habrá de esperar hasta su retorno. De este modo, el criado rejuvenece cada vez que llega a la edad de cien años, y así hasta el fin de los tiempos. Sin embargo, se ha arrepentido y está haciendo penitencia en Armenia.

Igualmente cabe mencionar como curiosidad que a menudo se ha señalado que las leyendas del Holandés Errante presentan similitudes y concordancias con esta leyenda.

Supuestas apariciones

Se dice que el Judío errante fue visto en Hamburgo en 1547; en España en 1575; en Viena en 1599; en Lübeck en 1601 y 1603; en Praga en 1602; Baviera en 1604; en Bruselas en 1640 y 1774; en Leipzig en 1642; en París en 1644; en Stamford en 1658; en Astracán en 1672; en Múnich en 1721; en Altbach en 1766 y Newcastle en 1790. Otra aparición mencionada parece haber sido en los Estados Unidos en el año 1868, visitando al mormón llamado O'Grady. Posiblemente, este último era un impostor que se hacía pasar por el Judío Errante. En la Navidad de 1993 un fraile toledano tuvo una visión y afirma que bajo el nombre de "Asuero" se había afincado en Toledo, muy cerca de su cenobio. El Abad le ordenó silencio y no habla desde entonces. Posteriormente y esta vez bajo el nombre Catáfilo fue visto en Miami (Estados Unidos), Quito (Ecuador), Bogotá y Pereira (Colombia) y Estambul (Turquía) donde estableció contacto con los judíos sefarditas en la fiesta anual de Ispahan en agosto de 2005 de la Torre Gálata, cantó con ellos en español y en el calor de la fiesta hizo múltiples referencias a Toledo (España) y su provincia. Aunque nadie sabe a ciencia cierta su número, pueden ser tres o dos o todos al mismo (Samar, Asuero o Catáfilo), ni su identidad actual ni su paradero exactos.

El Judío errante en la literatura

El Judío Errante, 1852, grabado de Gustave Doré, caricatura basada en estereotipos.

El Judío Errante, 1852, grabado de Gustave Doré, caricatura basada en estereotipos.

La figura de un pecador condenado, forzado a recorrer el mundo sin esperanza de descansar en paz, impresionó de tal manera que el Judío Errante no tardó en aparecer en la literatura popular. En los países alemanes se lo llamó "Der Ewige Jude" (el judío eterno, o inmortal) mientras que en los países de lenguas romances es conocido como "Le Juif Errant" y "L'Ebreo Errante"; la forma inglesa se inspiró en esta última y se lo llamó "The Wandering Jew". La tradición española lo bautizó como "Juan Espera en Dios".

El Padre Feijoo dedica al personaje la carta 25 del segundo tomo de sus Cartas eruditas y curiosas, publicado en 1745. En ella niega veracidad a la historia, considerándola de invención reciente. Como precedente señala la conservación del profeta Elías sobre la tierra hasta el fin del mundo.

La leyenda es el tema de poemas de Schubart, Schreiber, W. Müller, Lenau, Chamisso, Schlegel, Julius Mosen y Koehler. También inspiró las novelas de Franzhorn, Oeklers y Schucking; y las tragedias de Klinemann (Ahasuerus, de 1827) y Zedlitz (1844). Hans Christian Andersen hizo a su "Ahasuerus" el ángel de la Duda, y fue imitado por Heller en su poema El viaje de Ahasuerus desarrollados en tres cantos. Robert Hamerling, en su Ahasver in Rom (Viena, 1866), identifica a Nerón como el Judío Errante. Goethe escribió el boceto de un un poema al respecto, cuyo esquema está en su Dichtung und Wahrheit.

En Francia, Edgar Quinet publicó su versión épica de la leyenda en 1833; y Eugène Sue escribió su Juif Errant en 1844. Esta última cuenta la historia de Ahasuerus como Herodes, un explicación muy popular. El poema de Greniuer (1857) sobre este tema puede haber sido inspirado en los dibujos de Gustave Doré, uno de los más impactantes del grabador francés.

En Inglaterra se publicó una balada dedicada al tema, en el libro de Percy Reliques y English and Scotch Ballads, de Francis James Child. Matthew Gregory Lewis le da un papel secundario de cierta importancia en la novela gótica El Monje (1796). Andrew Franklin escribió el drama The Wandering Jew, or Love's Masquerade en 1797. Percy Bysshe Shelley presentó a Ahasuerus en su Queen Mab, mientras que el libro de George Croly Salathiel trató el tema de forma imaginativa en 1828. Rudyard Kipling escribió el cuento The Wandering Jew.

Posteriormente, Heinrich Heine y Jean d'Ormesson escribieron novelas sobre la leyenda. Stefan Heym escribió Ahasver, y Charles Maturin se inspiró en él para el protagonista de la novela Melmoth el Errabundo.

La figura del judío errante aparece también en la novela de Jan Potocki El manuscrito encontrado en Zaragoza, donde se intercalan las diferentes historias a modo de muñecas rusas, la historia del judío errante es una de más largas del libro y abarca muchas jornadas (capítulos) del mismo.

En el tercer tomo de Los Sonámbulos, de Hermann Broch, se hace una analogía entre Ahasverus camino a Sión y la desesperada humanidad actual en búsqueda de un sistema de valores que de respuesta a su existencia y los resguarde de la muerte.

En el cuento El Inmortal, Jorge Luis Borges le da al narrador el nombre de Joseph Cartaphilus, inspirado en uno de los alias del Judío Errante. Igualmente otro escritor argentino que utilizó la figura del Judío Errante en varias novelas es Manuel Mújica Láinez (El Unicornio, Bomarzo...). También aparece en Cien años de soledad y Los Funerales de la Mamá Grande, de Gabriel García Márquez.

El judío errante también aparece en la novela de ciencia ficción Un cántico a San Leibowitz, de Walter Miller Jr. En las novelas de Russel Griffin, el judío errante es un robot destinado a espiar a los humanos.

En la historieta The Sandman, el inmortal Hob Gadling es confundido con el judío errante durante sus encuentros con Sueño de los Eternos. Uno de los posibles orígenes del personaje de historietas "El Fantasma Extraño" lo identifica como el Judío errante.

También se alude a él en el libro de Torcuato Luca de Tena La Edad Prohibida, donde un mozalbete se ufana de haber dado vida, a través de una escultura en la arena al Judío Errante.